Cartoncito negro para preservar mi anonimato: Hola, me llamo María y solía ser una grupi. No, es broma. Me he dado cuenta de que he abierto el blog y no me he presentado, así que ahí voy. Me voy a remontar tres añitos.

Para empezar soy Madi para los amigos, la explicación está en mi apellido. Hace tres años y ocho meses, más o menos, me hice un test de embarazo mañanero antes de un exámen. Lo hice por quedarme más tranquila, estaba a punto de empezar mi último año de facultad, unos meses antes mi gine me advertía de que si quería ser mamá tendría que ponerme en tratamiento, era prácticamente imposible que me quedara embarazada de forma natural. Y, como podréis deducir, todavía tengo pendiente pedirle la manutención de mi hija mayor, porque esa mañana de jueves se me paró el corazón al ver las dos rallitas que anunciaban un cambio radical en mi vida. Siete meses después Nora llegó a nuestras vidas.

Por aquel entonces yo trabajaba seis días a la semana. Cinco como periodista becada en un medio importante y dos noches pinchando en un pub. Un mes después cambiaba todo eso por ingentes cantidades de libros sobre lactancia, educación, embarazo y demás. Decidí hacerme mamá profesional.

Después de un embarazo sorpresa y gemelar que acabó en aborto, decidimos completar nuestra familia y hace dos meses llegaba Vera después de un parto de tres horas sin epidural.

Y dentro de un par de semanas consigo el último crédito para ser, al fin, licenciada en periodismo.

Creo que este resumen habrá que desgajarlo y contar cositas entrando más en detalle, pero por ahora, por encima, sabéis un poquito más de mí. Que tengáis una semana fantástica.

(Todas estas entradas tienen fecha de 2013. 3 de abril)

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