Lo reconozco, después de dos meses postparto…una andaba necesitada y, tras varias enérgicas recomendaciones, sucumbí. Lo digo en petit comité y que de aquí no salga: He caído en la trilogía eróticofestiva de E.L. James, Las cincuenta sombras de Grey. Y no es que esté deseando que me azoten con una fusta, pero oye, la cosa anima el ambiente de unas maneras…

Y claro, una se confiesa con las amigas y resulta que una de ellas se ha pasado dos semanas y media metida en el baño, haciendo creer a su cónyuge que una despiadada descomposición se había apoderado de su colon, mientras devoraba con avidez los tres libros desde su móvil. Otra, con ganitas de dar la patada a su señor esposo, le ha usado para descargar tensión después de la animada lectura. Y unas cuantas más, que han aderezado sus días con esta lectura libidinosa, poco más que levitaban de tanta palmada de entrepierna.

Yo directamente se la pedí a Marido y le dije que quería los tres libros en el IPad. Dicho y hecho. Y después de llegar al primer acto… por fin conseguimos “superar” el postparto. Y que se le pone a una una mala leche cuando no puede terminar el capítulo… Reconozco que la mayor está viendo más Pepa Pig de la cuenta, os podéis imaginar, es como ponerle el mute. Me siento mal… bueno, dejémoslo en un poquito culpable. Y, llegados a este punto, como que le empiezo a ver la gracia a esto de los nudos y tal. A ver como puedo convencer a Marido para que se lo lea, a ver si se inspira un poquito.

Las que os lo habéis leído ¿qué tal? De momento la estadística de tiempo medio de lectura de los tres libros es de dos semanas y media. Creo que me uno a esa estadística, porque no puedo dejar de leer.

Con lo que me ha gustado siempre leer… no me imaginaba yo que a estas alturas la lectura pudiera suponer algo más que un viaje. Ahí lo dejo.

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