DSC_3243

Cuando voy con mis niñas en el coche y voy cantando a grito pelado Offspring o Dover con la radio, sigo siendo la misma.

Cuando me pinto las uñas de azul y Nora me pide que se las pinte a ella, sigo siendo la misma.

Cuando estoy estresada y me pongo a bailar como una loca con mis niñas, sigo siendo la misma.

Cuando un plan romántico con marido significa tomarnos unos tercios en la terraza con “Si te vas” de Extremoduro de fondo, Sigo siendo la misma.

Cuando me encuentro con una amiga en plena calle con las nenas y grito y me abrazo a ella porque me emociono, mientras mi hija mayor me mira como diciendo “mi madre está loca”, sigo siendo la misma.

Cuando me pego una ducha con música y siento que toda la carga ha desaparecido, me miro al espejo y sigo siendo la misma.

Mantengo sueños e ilusiones, los mismos que cuando era pequeña. Tengo vicios secretos (como chocolate a escondidas, porque mi mayor tiene alergia y no lo puede ver), me gusta  vestir rock, me gusta bailar rock, me gusta rezumar rock y folk y pop y clásica… me gusta rezumar música. Sigo disfrutando con un buen libro. Sigo disfrutando del olor a pueblo en verano. Sigo disfrutando de una cerveza verbenera, terracera, de pub o en el sofá. Sigo disfrutando de las largas conversaciones con las amigas delante de un café. Sigo viendo películas que nunca admitiría que me gustan y llorando con ellas. Sigo enganchándome a trilogías literarias de adolescentes a escondidas, mientras leo a Ray Loriga en un banco. Sigo buscando los ojos de mi compañero en el camino cuando necesito un abrazo. Sigo siendo la misma.

Sigo siendo la misma, pero ahora estoy acompañada por una pitufa de dos años y pico y otra que en nada cumple dos meses. Sigo haciendo cosas que me gustan, pero casi siempre lo hago con un carrito en la mano o un fular con pasajera. Tengo las mejores compañeras de diversión y ahora somos tres las chicas de papi. Ahora, cuando terminamos de cenar, tengo con quien bailar a Elvis, Roy Orbison, Joan Jet, Blondie o Los Ronaldos y transformar mi cocina en la mejor discoteca de la ciudad.

Sigo siendo la misma, pero más generosa, más valiente, más luchadora, más sabia, más serena, más completa, más feliz.

Sigo siendo la misma. Pero ahora también soy mamá.

Anuncios