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Nora tose sin parar. Me levanto y le doy agua, luego vuelvo a mi cama y seguimos con la teta. Una tose mucho, la otra tiene crisis de crecimiento y mama más…imaginad mi noche.

Son las 7.30. Me levanto, levanto a Nora, Vera se despierta. Hago el desayuno para las dos, mientras la peque se engancha y desayuna en  movimiento. Mientras Nora termina de desayunar preparo su merienda y la mía. Estoy haciendo un seminario, uno aburridísimo. me falta un crédito para ser licenciada…estamos en ello. ¿Lo malo? Me tengo que llevar a Vera.

8.15. Salimos de casa volando. Nora en carrito (con esa tos no quiero que se fatigue), pitu en mochila y yo con el punto de un lumbago amenazando con dejarme una semana lisiada.  Nora llora, no le gusta el aula matinal, no le gustan las profesoras, dice que son señoras que no la quieren y  niños mayores “que se mueven mucho y le quitan la paz”. Ais… Consigo convencerla. Corriendo a casa, cojo la bolsa, doy teta, empaqueto el coche y a Madrid.

Vera se queja… menudo día me espera. Cuatro horas de seminario, haciendo malabarismos para que Vera no chille: teta, meneos, muñecos, paseos… mientras, trato de enterarme de algo para el examen del viernes. Menos mal que viene una amiga que está cogiendo apuntes.

Intento no dormirme al volante. Llego a casa, mi suegro ha recogido a Nora, pero no se puede quedar, mi sobrino se queja, quiere su siesta, así que se van. Vera llora, creo que le empieza a estresar tanto trajín, Nora llora, está cansada y quiere dormir. No se encuentra bien. La duermo mientras Vera come. Consigo dormirlas. Como un bocadillo y recojo. Vera se despierta y llora. Dios, mi espalda. Tetea de nuevo. Nora se despierta llorando y se hace caca a propósito encima. No, celos hoy no por favor.

Dejo a Vera, se ha dormido. La dejo en la hamaca y limpio a Nora. Le pongo una peli. Vera se despierta llorando y pide teta otra vez. Vale, me estoy estresando. La engancho y me dispongo a escribir un post bonito, pero no me sale.

Intento relajarme para ver si me inspiro. Nada. Así que esto es lo que hay, porque hay días en los que ser madre significa seguir minuto a minuto al pie del cañón a pesar del estrés, del dolor, de los llantos, las toses y los imprevistos. Porque quiero enseñarles a mis hijas que por muy difíciles que se pongan las cosas hay que seguir adelante, respirar hondo, llorar si hace falta y seguir luchando por aquello que quieres conseguir. Y si escuchas con atención a tus hijos…aprendes lo que es la perseverancia: mamá, mamá, mamá, mamá, mamá… Inspira, que solo quedan cuatro horas y media para que llegue papi.

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