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– Papá, dame una galleta

– ¿Cuál es la palabra mágica?

– Miska, Muska, Mikey Mouse

Para poneros en contexto, mi hija mayor está abandonando los “terribles dos” para adentrarse en el mundo de los “pedantes tres”. Si una mamá aprende algo es que todo son etapas. “E-ta-pas”, si todavía te encuentras en modo bebé las estás descubriendo con títulos como “crisis de crecimiento”, “Los dientes”, “La evolución del sueño”, “La introducción de…”, “La angustia del octavo mes”. A partir de cierta edad ya abarcan un mayor período de tiempo y también mayor angustia, pero también risas.

He de decir que el pensamiento lógico- causal de la Rubia es…acojonante tremendo. Y en esa cabecita cuece cosas que te dejan patidifusa (me encanta esta palabra). Mientras estaba dando de comer a la pequeña oigo a la Rubia hablando con su padre:

-Uis Nora, estos calcetines cantan mucho.

-Pero no digas tonterías papá. ¿Cómo van a cantar si no tienen boca?

De verdad que hago abdominales de tanto reírme. Estaba yo cuadrando las duchas de mis retoñas y me encanico para compartir ducha con ella. La Rubia me observa, me mira las tetas, se mira el torso, me mira otra vez y poniéndose las manos debajo de la cara me pregunta: Mamá ¿cuando voy a tener yo las tetas así como tú? Colgaditas del cuello. ¡Zas! A lo que yo respondo: Cuando seas mayor. ¿Y van a ser grandotas como las tuyas y las de la tía o pequeñitas como las de abuela? Yo no puedo con tanto dato. ¡Menudo estudio sociológico ha hecho la criatura! Y me quedo muda pensando… el tiempo lo dirá. – Pues no sé cariño- Pues yo espero que sean como las tuyas y las de tía Espe.

Y es que a ella el tema de las tetas le intriga sobremanera, cuando consiga arreglar el desaguisado que tengo montado en las mías… a ver cómo le explico que pueden volver a subir ;). Se prueba los sujetadores y se reafirma en su femineidad escogiendo los que quiere que le guarde para un futuro.

Por que esa es otra, FE-MI-NEI-DAD. Entrando en los tres ya se da cuenta de que pertenece a un gremio poderoso, las chicas. Se pasa todo el día diciendo quién es chico, quién es chica y explicando el porqué. A papi lo trae de cabeza con su pito, pero esto da para otro post. Lo malo es que este mundo, según ella, está abanderado por el rosa. Y no la culpo, la diferenciación social es tan grande que es imposible que lo asocie a otro color. Pero al menos todas crecemos y sabemos que eso no es así. Menos mal.

En una semana ha pegado  “El Estirón”, se le han quedado pequeños todos los zapatos y zapatillas. Así que hemos tenido que hacer nuevas adquisiciones. Esta vez parto con ventaja. Ya sé que las deportivas se las quita en cuanto llega a casa para calzarse lo más cursi que tiene, así que me he adelantado y le he cogido unas de velcro con puntera de goma en rosa y otras royo manoletina, pero de loneta y con puntera del mismo color, así va al cole tan contenta y yo me ahorro un dolor de cabeza. Ais, la sabiduría maternal. Y para evitarme berrinches… este verano solo compro vestidos y hasta otra E-ta-pa.

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