Estaba preparada para hacer la entrada sobre la grabación del vídeo, entonces he entrado en facebook y he visto el vídeo de Nico, que con tres añitos ha conseguido dar sus primeros pasitos sin ayuda. Es increíble la fortaleza que tienen las familias que afrontan la enfermedad de un hijo. No he podido evitar llorar de emoción, de emoción por ver a ese minisuperhéroe dar esos pasitos, por pensar en la emoción que su mami ha tenido que sentir y por la gratitud que he sentido porque mis hijas estén sanas.

Creo que desde que vi mis primeras dos rallitas solo tenía una cosa en la cabeza: “que venga sana”. Y cuando veo cosas así todo el estrés, lo tocabolillas que pueden llegar a ser, las contestaciones, los retos, el desorden, el trabajo, el cansancio… Todo eso da igual. Da igual porque están sanas, porque pueden andar, comer, hablar, ver, oír, oler, tocar, correr, saltar, cantar, gritar y yo puedo verlo.

Creo que lo del vídeo os lo cuento mañana, me voy a acurrucarme con mis niñas y a darles besitos nocturnos, de esos inevitables que damos con cuidado para que no se nos despierten, pero muertas del amor. ¡Buenas noches! Disfrutad del viernes. 🙂

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