Os hablaba en el post anterior de eso que llaman E-ta-pas, que reina en la vida de tu hijo y te tranquiliza en cierta manera al saber que eso que te preocupa no va a durar para siempre.

El año pasado por estas fechas me sorprendió, sin previo aviso, una nueva. ¿Os pensáis que queda mucho para la adolescencia? No hijas, no. A partir de los dos años empiezan una, una muy chunga. Por algo la llaman los “terrible two” (los terribles dos) porque con quince no creo que vayan con ropa de verano en marzo (os aconsejo guardar la ropa “fuera del alcance de los niños”, esto os evitará algún que otro pollo), o lo mismo sí.

Ojo, que he disfrutado mucho de la Rubia, sobre todo desde que entendí que esta etapa es la de su autoafirmación como pequeño ser individual, pero cuando tu lindo bebé aprende a pronunciar el “NO” es el acabose de una época dorada. Ahí piensas para ti “quizá no tenía que haber dicho tanto no”, pero amiga, es inevitable, ahí empieza otra “E-ta-pa” y a “NO” le empieza a acompañar su amigo “quiero”. Se presenta en dos formatos “quiero” y “no quiero”. Y los dos tienen la cualidad de ser insistentes y jodones.

Tú pensabas que eso de ignorarte, llevarte la contraria, montarte pollos porque sí y tal todavía queda lejos. Lo siento, pero no y cuanto antes te prepares, mejor. Prepárate para perder el cariño que tienes por la palabra “mamá”, tú, orgullosa amazona que has parido y te lo has ganado a golpe de pañal, falta de sueño y renuncias varias, llega un momento en el que pides a gritos que te devuelvan tu nombre de pila. Esto sucede cuando tu retoño sin querer nada en concreto te llama quinientas veces por el placer de escuchar esa palabra en su boca. mamámamámamámamámamámamámamámamá… Paciencia…fffffff. Qué manía costumbre más cansina esa de la repetición, cualquier cosa es válida. El otro día a la mía le dio por ir al cole repitiendo con ritmillo “imputado-imputado-imputado” y así hasta que se metió en clase y le dio su batido a la profe.

Tú dices “ven” y se piran. Tú dices “corre” y se ralentizan. Tú dices “dame un beso” y te dicen “NO, no quiero”…ais “no quiero”. Lo que es suyo, es suyo. Lo que es tuyo es suyo. lo que es de los demás es suyo. Prepárate para la guerra hermana, ya te aviso. Eso sí, viene acompañada por un amor incondicional que no se gasta por muchas broncas que haya y risas, muchas risas. Por lo menos son adolescentes prematuros con terapia incorporada. Insipira… y paciencia, que esto también pasa.

Besitos 😉

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