Uf, no puedo ni mirarme al espejo. Llevo ya tanto tiempo sin hacerlo que no reconozco a esa tía que me devuelve la mirada. He decidido no volver a vomitar, dejar de castigarme y aprender a quererme. Va a ser difícil. Examino con detenimiento su imagen. Casi nada de pecho, no hay cintura, cada músculo se marca con el movimiento. Ni rastro de femineidad, como siempre he querido. No, no lo he querido, lo he buscado. Sé que tiene que cambiar. No es sano.

Hoy es el primer día de clase. No sé por qué me he apuntado a danza del vientre. Me gusta bailar. Es agotador, muevo cada músculo de mi cuerpo. ¿Esa tía se va a quitar la camiseta? pesa por lo menos 95 kilos. Es alucinante como se mueve. Rezuma sensualidad. Está a gusto con su cuerpo después de cinco hijos. Es preciosa. Qué envidia. La chica de la cicatriz en el vientre también se siente cómoda. ¿Por qué yo no?

Dos semanas, llevo ya dos semanas con esto. Me encanta. Los ochos verticales dibujan la silueta de quien me gustaría ser. No me lo puedo creer, juraría que me ha salido cintura y se me han abierto las caderas. Y si no pensase que me estoy volviendo loca… juraría que me han crecido las tetas. ¿A estas alturas de mi vida? Ya tengo 18.

Me planto frente al espejo, mi ejercicio diario. Me examino. Sí, definitivamente ha florecido la mujer que llevo dentro. Me encanta. No me siento incómoda para nada. ¡Tengo curvas y me gusta! Y todo por bailar.

Han pasado cinco meses desde qué parí. Uf, no me parezco nada a la tía que un día fui. ¿Dónde están mis tetas? A sí, cinco centímetros más abajo. Ahí. Esa lorza no ha estado ahí jamás. Bueno, ya he conseguido bajar siete de los veinte kilos que subí con Nora. Nora… a ver cuándo me dejas dormir un poco, que me siento estafada con esa imagen de la maternidad que me vendían.

Decidido, tengo que aprender a estar dentro de este cuerpo otra vez. Echo de menos impartir clases. Señora (hay Díos mío, ya soy una señora casada…ufff) tiene usted que mover el culo. ¡A correr y a bailar!

Pues oye, para ser mamá no estoy nada mal. Ya no me acuerdo de cómo era antes. Soy mamá y este es mi cuerpo. Mi cuerpo que ha dado vida y ha alimentado. Mi cuerpo más sabio, con más experiencia y recordatorios del camino. Mi cuerpo de mamá. Me gusta mi nuevo cuerpo. Me siento cómoda. No me lo puedo creer, soy mamá.

Estoy de seis meses. Pues chica, estás estupenda, sexy con barriguita y todo. Me encanta bailar con Vera dentro. Espero que cuando dé a luz siga tan a gusto como ahora. Vaya, me acuerdo de la madre de clase de danza del vientre, sí que se puede uno sentir sexy con tanta vida dentro.

Vera cumple mañana tres meses. Con esta ropa de hace años es imposible verse bien. Por lo menos en mi ejercicio del espejo me sigo sintiendo bien. Tengo sacar tiempo para tunear el armario. Digo yo que algo podré hacer. Me encanta que Nora sea tan femenina, espero saber transmitirles las maravillas de ser mujer cuando vayan creciendo. Ojalá se quieran así desde el principio.

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