Ais, lo importantes que son las personas que van a acompañar a nuestros retoñetes en su crecimiento cultural. Soy una de esas personas que cree que los niños están llenos y van sacando a su ritmo, nos enseñan cuándo están preparados para dar pasitos, cuándo quieren absorber conocimientos y que tienen que jugar y jugar para aprender a vivir y ser felices con su día a día. Por eso es muy importante que la persona que va a tener su “formación” en la mano tiene que tener ese amor por los nenes, por su trabajo y, sobre todo, respetarlos como personitas que son.

Este año Nora ha ido a una “guarde” que no es guardería, la clase está en el mismo colegio al que va a ir, su clase está en el mismo pasillo y las dinámicas son muy parecidas a las que llevará. Este año solo iba tres horitas y media. Ha ido feliz, con una sonrisa en la cara y cuando tuvo sus “días”, ya bien entrado el curso, la profe la cogía en brazos y a Nora se le iban los males.

Cuando ves esto sabes que tu hijo está en buenas manos y cuando es una persona tan cercana como Sandra, que no cree en etiquetas, que respeta tanto a sus niños, a la que mi hija adora y que además te cuenta cómo ha ido la mañana cada día en la puerta de la clase, te vas muy tranquilo.

Tanto me ha gustado esta experiencia que repetiré con la pequeña. Ahora a ver qué tal al año que viene. Mañana terminamos el curso y quiero agradecer a la profe de mi niña su dedicación, su cercanía y su ayuda en momentos en los que yo necesitaba reorientarme. Y quiero desearle mucha suerte porque el sábado se casa. Así que gracias y te deseamos toda la felicidad del mundo en la vida que emprendes ahora, que te lo pases teta en Italia y que vengas de la “bota” con una lentejita en camino, eres una gran profesora y vas a ser una mamá maravillosa.

Besitos

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