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¿Comor? Os estaréis preguntando. Cuando era adolescente y llevaba pantalones colganderos (que cuerpini tenía entonces, ahora llevo eso y parece que tengo cuatro culos), llevaba calzoncillos bóxer, por aquello de que no se me viera el culo (ironía). Hace mucho que no hacía eso, bueno, en verano se los robo a Marido y los uso a modo de pijama, pero vamos, que no es costumbre.

El caso es que desde que soy madre mi ropa interior es un desastre y si, como teme mi suegra, tengo un accidente… no voy en absoluto preparada. Creo que consigo llevar el mismo par de calcetines un día de cada seis, sobre todo desde que Vera ha empezado a jiñar con efecto. No sé cómo lo hace, pero la caca sale del pañal en todas direcciones, por lo que las lavadoras se llenan en un día de ropa suya…y a veces no llego.

A las ocho y media me visto rauda y veloz, pero me he quedado sin bragas y le pillo unos gallumbetes a Marido (prefiero eso a ir en “plan comando”), me los subo y aparece la rubia por detrás: “Pero mami, qué haces poniéndote calzoncillos, que son de chico”. Y yo que soy muy sincera le digo que las chicas también los podemos usar sin que nos crezca un pito y además me había quedado sin bragas. Parece que se quedó conforme.

Cuando la dejé en el cole pensé que se le había olvidado y di las gracias por esa cabezola en las nubes que tiene Nora ahora. ¡Ja! Al ir a por ella, cuando ya casi todos los padres habían abandonado el pasillo me dice la profe en bajito: ¿Sabes lo que nos ha contado Nora hoy? Nooooooooooo. Sí.

Ha declarado que las niñas también pueden llevar calzoncillos, porque hoy su madre se ha quedado sin bragas limpias y se ha puesto los calzoncillos de su padre. En fin, ya he asumido que no hay intimidad, cuando tienes un mico que habla por los codos y flipa cada día, tu vida íntima ya no existe.

Foto de las muñecas de “Las sandalias de Ana”

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