9. Mayo. 2013. Me dan la Beca Mami de San Miguel 00.

Siento la desaparición, ha sido una semana muy intensa con el cumple de Nora, los viajes a Madrid 🙂 y los preparativos. Ahora voy con la experiencia, mañana os cuento el cumple.

Después de saber que era finalista, estaba entre contenta y cauta. Será algo que he heredado de mis padres: hasta que no lo veo, no lo creo. El nivel estaba alto. Una de las redactoras de SSLM se puso en contacto conmigo para quedar para la entrevista. Aunque quedaba un poquito lejos, me apetecía mucho verlas y ver qué se cuece detrás del código binario.

Cogí el coche. ¡Cómo me gusta conducir! Y decidí ir a la aventura y llegué sin el Tomtom. Encontré aparcamiento y al salir del coche una chica me preguntó si se podía salir por un lado. Ni idea, pero esa chica me suena. ¿Es María? Normalmente la cago así que no le dije nada, no estaba segura. Me dirijo hacia la urba donde se encuentra la “central de operaciones”. Entro y voy por el caminito. ¡Qué nivel! Llamo. Me abren. Subo.

Me abre la puerta una chica muy jóven y me reciben otras dos. Una mesa grandísima está repleta de portátiles y chicas hablando entre ellas, estoy nerviosa y no capto ninguna conversación. Tienen farolillos de papel de seda colgados. Pienso que yo llevo una semana haciendo farolillos… Pasamos a un despacho que tiene una lámpara de Ikea que mola mucho.

Me siento. Estoy nerviosa, pero muy cómoda. Tienen una cara de majas que no se puede aguantar. Me preguntan, contesto. Tengo la sensación de que estoy con unas amigas, de verdad. Más cómoda imposible. Me preguntan sobre mí, ¿qué es lo primero que haría con la beca? Quitarme estos pelos que recubren mis piernas y que, como ya no es invierno, no necesito su calor 🙂 . Depilarme… oh. Unas cuantas preguntas. Me río, se ríen. Me despido y salgo con una sensación genial. Estoy feliz al meterme en el coche y tener que conducir otra vez. Me encanta conducir ¡qué sensación de libertad!

Al día siguiente sale el post. No doy crédito. Estoy feliz. Ya no más preocupación de si llegamos o no a final de mes. Ya no tener la sensación de que mi esfuerzo cae en saco roto. Tener la sensación de que lo que hago sirve para algo, llega a alguien y le gusta a alguien. Vosotras, las que habéis elegido no lo sabéis, no hablo de ello, pero habéis hecho que ir al cine no sea un lujo cada dos meses, que pueda ir a una tienda de ropa y no tener que mirar solo las ofertas. Muchas, muchísimas gracias por esta oportunidad. Muchas gracias también a quienes me leen. GRACIAS.

¡Un besito!

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