10. Junio. 2013 SSLMIMG_1951

Hoy es uno de esos días en los que tengo mil cosas que contar y ninguna. Las últimas dos semanas me las he pasado entre gastroenteritis encadenadas, funciones del cole, días de disfraces, findes de rabietas con hueso dislocado incluído y urgencias, domingo de broncón con huída en pijama mía incluída y lunes de resaca familiar.

Y es que estoy saturada, cansada y con migraña. Si a eso le sumamos los pelos de las piernas soy como un yeti cabreao. La rubia ha cogido la manía de levantarnos a las 6.30 de la mañana y yo no puedo más. Ni de buen humor, ni de malo, ya voy en automático para no morir.

Sabes esa sensación, cuando tienes tres exámenes el mismo día y no sabes por dónde empezar a estudiar, pues a mí me pasa pero con todo lo que tengo que hacer. Si a eso le sumamos que Vera ya está cerca de los 5 meses y cada día duerme menos y exige jugar más, la otra me va montando pollos, que a este paso fabrico un gallinero… No doy más de mí. Necesito estar complétamente sola. De verdad, es algo que echo mucho de menos.

La gente normalmente huye de la soledad, yo la echo muchísimo de menos. De echo… estoy por pedirme dos horas sola para mi cumple. Sin gritos, ni llantos, ni gorjeos (que son una maravilla pero necesito un paréntesis), ni discusiones, ni limpiezas, ni cocinas. No sé, una carrera, no sé. Es que ni irme de compras, quiero estar en un sitio abierto y sola.

Mira tú, te pones a escribir y salen necesidades. Os tengo que contar más detenidamente la Verbena del cole de Nora…una y no más, Santo Tomás. Ahí lo dejo. Feliz semana chicuelillas bellas.

Besitos

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