13.Mayo. 2013.

Ayer “marido” y yo decidimos instaurar el viernes vegano en casa. Os pongo en antecedentes:

Cuando tenía 19 años, en una visita rutinaria a la gine me encontraron lesiones cancerígenas en grado 3 en el cuello del útero. Me dijo que si en un mes se repetían las pruebas y salía lo mismo, me tendrían que quitar el útero. No me enteré de nada más, hasta que al final de la consulta me dio cita para biopsiar y me dijo que tuviera esperanzas, que en un 5% de los casos remitía espontáneamente.

Después de llorar mucho tomé una decisión, yo formaría parte de ese 5%. Positivismo a tope, fuera tabaco, me quitó el aro anticonceptivo (no he vuelto a tomar hormonas de ningún tipo), me puse a hacer deporte a saco otra vez, no volví a comer comida basura, eliminé los transgénicos de mi dieta, empecé a hacer consumo de carne sostenido, es decir, dos veces por semana, mucha fruta, mucha verdura, té en vez de café.

En un mes las lesiones eran de bajo grado, en seis meses no había ni rastro de células cancerígenas en mi útero. Yo pensé que había sido mi decisión, pero ayer vimos una conferencia de un oncólogo pediátrico de una horita, en la que explica súper bien como evitar todas esas enfermedades que afectan a las células de nuestro cuerpo. Y encontré la razón de porqué me remitió tan rápido.

Ahora que esa horrorosa palabra ha vuelto a sobrevolar a mi familia, hemos decidido seguir las pautas de este médico para llegar al día de nuestra muerte con el organismo fetén.

Agua de limón todas las mañanas

Un día a la semana de dieta vegana

Un baño a la semana en agua con sal

Una infusión de tomillo, té verde y alcachofa al día.

Esto y una alimentación sana y lo más ecológica posible ayudará a mantener nuestro cuerpo a punto. He decidido cuidar la salud de mi familia todo lo que pueda. Echad un ojo  a la conferencia, es una hora y os aseguro que merece la pena.

Un besote y feliz semana.

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