Sin darnos cuenta, de verdad, porque ayer felicitaba el cumpleaños de mi tío, mientras hablaba con él nos olvidamos de que nosotros hacíamos 10 años juntos. Hoy hace diez años nos fuimos al cine a lo que iba a ser la cita más incómoda de nuestra vida. A quién se le ocurre ir a ver “Carmen” el segundo día de salir. Tanta teta y tanto roce, yo no sabía donde meterme. Y aquí estamos.

Siempre ha habido algo surrealista en nuestro primer encuentro casual, esto es encontrarse de frente en la calle. Yo tenía 15 años y él 17. Iba con mi mejor amiga. Casi nos chocamos. Él entonces no hablaba nada de nada, iba embutido en su trenca, con gorro y miraba al suelo. A mí me dio un aire y le dije a Raquel: “¿Has visto a ese? Creo que va a ser con el que acabaré”. Fue una certeza.

Mi amiga y su amigo, mi otra amiga y su otro mejor amigo… y yo todavía sin pretensiones, hablaba con él en la puerta de un garito. Le llamaba “abuelo“, porque siempre estaba pedo y como a su bola. Pero todavía no era el momento.

Tres años después (yo 18, él 20) yo repetía dos asignaturas de segundo de bachillerato después de un año de superaciones personales. Una noche de fiesta estábamos en “El Chinasky”, yo esperaba mi cerveza con una amiga y se acercó a la barra. Un vagamundo le acababa de atracar al revés y le había dado 60 euros (él se negaba a cogerlos y le sacó una navaja para que lo hiciera 🙂 ). Entonces dijo “no sé por qué los locos y los borrachos siempre se acercan a mí“, nos invitó a la cerve y se fue. Ese fue el momento en el que me di el pistoletazo de salida.

El lunes en la cafetería del instituto hablando con Tami (amiga que estaba con uno de sus mejores amigos) le pregunté si “el Míguel” estaba con alguien. Ahí me dijo que no, que parecía que parecía que había una chica en la que estaba interesado. Por supuesto con fiestón incorporado de Tami por mi interés en él. Ahí yo pensé: “pues me parece que  esa tía no tiene nada que hacer”. Cogí el pico y la pala, puse el ojo y para allá la bala. 😉

Total que ese fin de semana salimos todos. Y allá que fui yo, decidida a entablar conversación. ¿Qué estudias? Informática (se da la vuelta). ¿Y dónde? En Madrid (se da la vuelta). Le vuelvo a tocar el hombro: ¿Te crees que te estoy haciendo un test sin pretensiones? No sé (se da la vuelta). ¡No me puedo creer que me esté dando calabazas! Salimos todos a fumar un ciga. Y me senté a su lado para hablar, ya le avisé de que estaba intentando ligar con él (el agua clara y el chocolate espeso). Y se fue. ¬¬ yo, que no me di por vencida, además estaba un poco pedo, para qué negarlo, le mandé el mensaje más ridículo de la historia: “Buenas noches abuelito, un besito”. Hay madre, todavía me doy vergüenza ajena de recordarlo.

Y no recibí respuesta. Oficialmente tengo mis primeras calabazas…pues a otra cosa, mariposa. Esto fue un viernes. Pues el domingo por la mañana recibo su sms: “Hola abuelita, me fui para casa fatal, no tenía saldo. Un besito”. Y yo ahí, en la parada del autobús, volviendo de la fiesta del sábado, estaba haciendo la ola mientras escuchaba “Sing” de Travis.

Nos pasamos una semana con mensajillos. lo que más me gustó es que eran en plan: “Estoy en clase de química y huele a sulfuro de magnesio”. “Estoy haciendo las prácticas de la uni y me sobo por las esquinas”. Así que quedamos para el sábado, que yo el viernes me quedaba estudiando.

El sábado llegó, yo me puse una falda larga que tenía de punto muy ajustada a modo de vestido, pantalón de campana debajo, cinturonaco, deportivas y chaqueta negra larga. Me hice la raya a un lado y me alboroté el pelo. Por aquel entonces solo me pintaba la raya del ojo y los labios de un oscuro un poco imposible. Y me fui monísima de la muerte al “Chinas”.

Estoy  a punto de hacerme pipí ¡Qué nervios! Abro la puerta y en línea recta, sentado en una banqueta de bar, con el flequillo levantado con un kilo de gomina, pantalones anchos, zapatillas con la bandera de Jamaica, camiseta de superman, anillos en los pulgares y un tercio en la mano. Mi amiga Tamara con cara de “¡es hoy, es hoy!” me espera y me da dos besos emocionadísima. Yo me quito el abrigo y la chaqueta, le miro sonrío, le doy dos besos y le digo: Antes que nada. ¿Te gustan los Rodriguez? Sí. ¿Pelis favoritas? Trainspotting y Pulp Fiction (¡vamos que nos vamos!). Entonces sí.

Resulta que andaba por ahí la chica detrás de la cual había ido un tiempo. Una rubita amiga de la novia de otro amigo. Yo la miré y, sin acritud, pensé: nena, no tienes nada que hacer. Después de un par de horas y  cervezas nos movimos todos a otro bar. “El Amalio”, él se fue al baño y los dos amigos más la novia: ¡lánzate tú, que él es muy paradico! Viene y todos callados como…¿confesores? El caso es que hablando con él me acerco a darle un besete y me pone la oreja, como para que le diga algo. Y yo: ¡Qué no te quiero decir nada! Me acerco y oootra vez me pone la oreja. ¡Qué no te quiero decir nada! Los amigos, qué cotillas, partiéndose de risa. Voy y me vuelve a girar la cabeza, así que se la agarro y le planto un beso. ¡Ahhhh, qué era esto!

Me acompañó la mitad del camino a casa, que yo vivía a las afueras y bajaba andando. Y al día siguiente, mientras estaba yo en el baño me llama. Corto el chorro de pipí con la esperanza de que no oiga nada. Vale hemos quedado para ir al cine.

Primer verano juntos 2004
Primer verano juntos 2004
Última escapada solos, no lo sabíamos y Nora ya estaba en camino. Agosto 2009.
Última escapada solos, no lo sabíamos y Nora ya estaba en camino. Agosto 2009.

Paseo antes del primer parto 2010
Paseo antes del primer parto 2010
Paseo preparto de cuatro horas antes de la segunda 27 de enero 2013
Paseo preparto de cuatro horas antes de la segunda 27 de enero 2013

Después de crisis y vueltas, de convertirnos en papis y adaptarnos a ser una familia, de luchar mucho y trabajar mucho en nuestra relación, hacemos diez años con dos hijas, menos pelo (ya lo afeitamos 😉 ) y enamorados. Parece que fue ayer. Yo 28, él 30… Nora y Vera.

Pero entre otitis, faringitis, pedidos, trabajo, compra semanal, nos hemos dado cuenta de que fue ayer cuando hicimos diez años. Nos hemos olvidado los dos, pero sin acritud, porque nos queremos más y mejor que entonces… ya se me ocurrirá algo para sorprenderle. Tengo boli plateado para cristal y copas… hoy le toca hacer la compra 😉 .

¡Felices diez años amorrr!

Este vídeo se lo hice hace dos años… añadimos una mudanza y otra nena y tenemos un resumen de los diez.

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