18.octubre.2013

Al final la realidad me ha golpeado con un pañal en la cara. Con Vera pululando no consigo hacerme con la overlock, mucho tutorial y mucho interés, voluntad y empeño, pero no soy capaz. ¡Ojo la de recovecos, agujeros, agujas y cosas que tiene este cacharro! Y tengo un sueño en mente, uno que me lleva rondando ya un tiempo, ese sueño me ha empujado a apuntarme a una academia de patronaje y confección. Cuatro horas a la semana para mí, sin nenas, para aprender, para perfeccionar y dar pasos firmes hacia esa meta.

Como muchas otras mamás emprendedoras llevo mucho tiempo dándole vueltas a mis ideas, poco a poco las he ido ordenando y se ha formado una imagen mental maravillosa de hacia donde me dirijo. Así que ayer, según miré mi cuenta calculé, fui a mi índice de fichajes y me dediqué a comprar cositas que necesito para poner en marcha mi pequeño negocio. Al ver que esto se está haciendo realidad me he llenado de ilusión y de una energía que me ha dibujado una sonrisa permanente.

Duermo unas cuatro horas al día, pero merece la pena. Ahora solo me queda ir haciendo cositas pasito a pasito, aprender a hacer las cosas muy, muy bien, muy profesional y vendible. De momento voy a preparar mi caja de materiales para el curso y prepararme para hacer mi primera falda lápiz 🙂 . Sé que comienza una etapa nueva para mí, para mi familia, tengo ganas de saber en qué acaba todo esto.

Nora ya me está ayudando, el día que me lance seréis las primeras en saberlo. Un besaco y ¡feliz fin de semana a todas!

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