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El martes fue uno de esos días especiales que recargan pilas. De esos días en los que te sientes afortunada  por poder conocer gente así. Mujeres preciosas por dentro y por fuera. Fue la entrevista de Esther, Gemma y Vero. A Esther no he tenido  el gusto de conocerla 😦 . Pero a Vero y Gemma (ojos verdes incluído) sí.

Los astros se alinearon y pudimos acudir todas sin peques. Tres horas (las que aguantaba mi madre sola con las dos) que di por aprovechadísimas. Llegué tarde, ya pasadas las entrevistas. Conocí a Vero, una sonrisa de oreja a oreja, unas risas con sus marcas de la pollería. Conocí a Gemma, me gustó mucho ese gesto de sorpresa que tiene en los ojos, Gemma es “despacito”. Para que se me entienda, escucha, habla muy deprisa pero bajito y te cuenta las cosas seria y tú te partes, además tiene un marido 10. Ojos verdes dejó hablar, escuchó y luego nos hizo reír mucho. Son una pareja preciosa, me encantaron los tres.

Vir, segundo encuentro y ya como de toda la vida. Mire, otra segunda vez que parece de toda la vida. Ya estábamos todas. Es raro encontrarte tan agusto con gente que apenas conoces. Un par de avispas (joe con las avispas) hicieron que nos metiéramos dentro de ese maravilloso restaurante (Cappicúa, en Pozuelo) en el que nos dieron de comer muy, muy bien y nos trataron como a reinas por un precio genial (5,90 el menú).

Una vez dentro, será porque estábamos más resguardadas, hablamos un poco de todo. Nos comprendíamos, nos escuchábamos, encadenábamos conversaciones sin parar, nos reímos mucho, nos pusimos más serias. Me sentí cómoda, feliz, arropada. Volví a casa con la sensación de haber tenido dos días de descanso. Todas ellas son ese tipo de gente que recarga pilas.

Este espacio me ha dado tantas cosas buenas, estoy conociendo a mujeres tan geniales, mujeres con luz, mujeres que buscan la felicidad en lo pequeño, mujeres a las que siento comadres. Si esas reuniones se pudieran hacer más grandes… Todo queda dicho, esto hay que hacerlo una vez al año, por lo menos. La mejor idea que surgió… una casa rural las próximas vacaciones… ¡Qué ganas!

Las que estáis cerquita animaros a desvirtualizar y compartidlo, algún día conseguiremos hacer una quedada 0,0… eso sí que va a ser un explosión de energía 🙂

Besitos 🙂

Nota: aquí tengo a Nora diciéndome: “mamá, yo vengo aquí a trabajar contigo… yo quiero trabajar contigo y tú no me haces ni caso”. Y es que después de los tres días de papi con gastroenteritis… necesitaba un momento de descanso, pero con esas salidas… comparto con ella mi descanso y lo que haga falta. 😉

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