Se nota que llegan las ansiadas vacaciones. Nosotros, después de cuatro años, además de ir al pueblo vamos un par de días a Asturias. La verdad es que no soy muy exigente, sé que esto de no poder ir más allá de la frontera no va a durar para siempre, llegará el día en que no nos preocupará gastar un poco más en las vacaciones, pero hasta entonces nuestro principal destino será “el pueblo”.

Y qué queréis que os diga, a mí ya me queman los pies por la Campiña (Parte baja de Guadalajara, la alta es la Alkarria) y pierdo el culete por irme al pueblo, así que me cojo a mis churumbelas y vamos a regalar a papi una semana de relax, a ver si acaba el máster de una vez y cuando volvamos es libre cual pajarillo.

Ahora solo pienso en que el viernes dormiré tapada, al fresco, y que tras un fin de semana con papi allí, nos quedaremos las chicas. ¡Qué peligro! A mandar, llenar de babas, pasear, empezar con las papillas de frutas, volver a encontrarnos con la naturaleza y la gente maravillosa que tenemos allí. Las comidas de la abuela Isa… ¡Una semana sin pensar en qué hacer para comerrrr! Ya acabaré hasta las webs de “consejos” y esas cosas, pero ya lo dejo para después de las expectativas.

Lo mejor, como allí hace como tres años que hay teléfono fijo en la casa, imaginaros internet ( inter…what?), pero en la plaza del Ayuntamiento hay wifi gratis, así que tendré que ir allí para contaros las chocoaventuras de Rubia, Croqueta y mami en tierras ferrachas. De momento tengo ganas de dejar atrás las semanas de enfermedades, aerosoles, visitas a urgencias, viajes de un lado a otro, de otro a uno… y “descansar” (ya sabéis mamis, que ese concepto no vuelve a tener el mismo sentido después de hacer “pop”). A ver cómo le sienta el viaje a Vera, sus primeras vacaciones, con lo poco que le gusta el coche…

¡¡¡Que ya huelo a pueeblooooo!!!. Besísimos

 

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