16.Julio.2013

IMAG1738

Sí, he conseguido la contraseña y sí, he entrado a corregir las faltas de la entrada anterior. ¡Por Dios! Qué mal he dormido sin saber si se había publicado o no y sabiendo lo mal que estaba escrita. Las fotos las subiré cuando vea que tengo mejor conexión, ahora me doy con un canto en los dientes si se sube esta. Allá voy.

El pueblo nos sienta de maravilla, salir a hacer los recados con la bisa, jugar en el patio con los juguetes del pueblo (nuevos que hemos traído para que tengan aquí), jugar con la plasti, las pinturas y sus múltiples utensilios…  Todo mola hasta que llega el momento justificante.

Es difícil hacer entender a la gran abuela que esto de llevar a la beba encima todo el día no me importa, que para mí es una inversión de futuro, que me gusta y lo disfruto aunque acabe agotada-agotadísima, luego está el tema de no castigar… Todas esas cosas que he ido aprendiendo estos años hasta llegar al tipo de maternidad en la que me siento cómoda y que quiero para mí y mis hijas.

 Esta vez tengo algo a mi favor: Nora. Con Nora tuve que dar muchas más explicaciones, siendo primeriza no te sale con soltura contestar educadamente que, básicamente, la madre eres tú y que te importa un pito lo que opinen los demás. Nora es una niña independiente, sociable, empática y muy educada. Obviamente tiene tres años y tiene sus cosas, como todos los niños. Y yo, como todas las madres hay días que estoy absolutamente sobrepasada y me quiero pegar un tiro, pero son gajes del oficio.

 Algo que me asombra es que mi abuela me diga que me doy demasiado y voy a acabar agotada. ¿Hay otra manera de ser mami? Sí, podría dejar que llore en el carro, pero no quiero, quiero alimentar esas ganas de cotillear que tiene. Sí, podría dejarla llorar en la cuna, pero prefiero dormirla yo, dejarla en la cuna y estar cerca para que cuando abra los ojos mami esté ahí y ella lo sepa. Sí, podría dejarla solita en un parque o hamaca mirando las cosas, pero me encanta descubrirlas con ella, eso no quita que de vez en cuando la tenga que dejar en algún sitio.

 Me gusta que participe en los juegos de Nora y mamá, a Nora le encanta, a Vera le encanta, a mamá le chifla. No me importa planchar con ella a la espalda. Claro que hay ratos que me encantaría estar más libre, pero sé que llega y que en un par de meses ya empezará a hacer incursiones ella sola en los mundos que la rodean. Sé que estas etapas pasan en seguida y a mí me encanta estimularla y plantearle retos.

 Me encanta ser mamá y me encantará dejarlas volar y verlas crecer y disfrutar, me encanta estar a su lado. Yo me doy mis ratitos por la noche o cuando papi se queda con ellas para que yo pueda ir a echar una carrerita. Ya se lo he dicho: Abuela, me encanta ser mamá, no te agobies.

 Qué cansinismo la lucha por la defensa de la crianza al estilo de una, mareeee.

Besitos.

 

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