27.Junio.2013 Vera 5 meses, Nora 3 años

 

Ese monstruo de ojos verdes está transformando a Nora, La Rubia, en una niña ñoña y enfurruñada y a mí en una mamá muy cansada. Por mucho que haya leído sobre el tema, llega un momento en que no puedo más y quiero que vuelva mi niña risueña y no esta petarda que me vacila, me chilla y me reta todo el día.

 Y es que Nora está enfadada con el mundo con razón, porque ha venido una enana que al principio no hacía mucho ruido y seguía dejándola ser protagonista, para llevarla a un segundo plano con sus gorgoritos y su sonrisa de morenaza simpaticona. Y ella está “por los huevos”, porque no hay derecho ¡hombre ya! Que poco más de medio metro la eclipse de esas maneras no es de recibo y más habiéndola recibido con los brazos abiertos (aunque de vez en cuando los apriete demasiado por amor).

 Ella se enfada con mamá, porque esa zorra traidora fue la que la trajo al mundo, se enfada con las abuelas, locas por ella hasta que llegó ese mico para quitarle un brazo de cada una, se enfada con la gente, porque siempre la saludan después, ¿acaso se creen eso de “y qué guapa la hermana mayor también”? ¿Creen que ella, “La Rubia”, nació ayer? Ojalá.

 Trata de copiar los movimientos gráciles de esa pequeña bastarda que le ha usurpado el trono y lo ha partido en dos. Pero su venganza diaria espera a ese pequeño y despreocupado ser. La colma de amor hasta dejarla sin respiración, la mima y la quiere con locura, hasta que la locura se apodera de su cuerpo y la asfixia.

 Y mamá está ya un poco hasta los huevos de hacer de árbitro de ring, para qué engañarnos, echo de menos la paz de los primeros días y del tercer mes. Qué tiempos aquellos de armonía, vino (sin alcohol, seasé mosto) y rosas… En fin, esta semana he aprendido una frase de madre nueva: Hay que compartir. Y esto es solo el principio.

 

Que tengáis una semana maravillosa. Besitos.

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