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Vera, aka Motorita, me trae de cabeza. Mi bebé fácil, dormilón y risueño se ha transformado en una peque risueña, que duerme bien cuando no hay muelas incipientes jodiendo la marrana y lo de fácil ha pasado a “ES UN BICHILLO”. Tiene esa cara de duende pelotilla que te hace más fácil reírte de sus trastadas, pero te mantiene el corazón en un puño todo el día.

Serán los cinco rollos de papel en el wáter, los cajones de la cocina vaciados cinco minutos antes de salir a por la mayor, su amor por el desafío a la gravedad y el mobiliario, la pasión que siente por engullir papel para cagar confeti, su habilidad para la escalada y transformar cualquier cosa en un arma mortal. O quizá su pequeña manía de ponerse todo lo que pilla en la cabeza (incluídas las bragas de su madre, da igual si salen de la cesta de la ropa sucia o limpia 😛 ), de meterse todo en la boca diciendo “mmmmm”, su negativa absoluta a comer algo que no pase por sus manos, su amorosas leches mañaneras en el jepeto cuando repta desde la cuna a la cama para dejarte claro que en esta casa está instaurado el horario de los Amish más rectos. No sé que será, que me tiene loca de amor y de desquicie.

No puedo quitarle la vista de encima ni tres segundos porque me la lía parda, pero lo hace con una gracia y una simpatía que siempre acabo partida de la risa y pensando…un día menos de trastadas. Vamos, que las llevo bastante bien mientras no haya sangre de por medio.

Sangre… El susto más grande que me he llevado con ella fue gracias a una hamaca suicida. Es una hamaca grande, es útil desde los 0 a los tres años, o en su defecto 18 kilos. El caso es que ella se sube y baja sola y cuando sale su lado burribestia se balancea como si no hubiera mañana, así que yo le pego la susodicha al sofá para evitar el vuelco. Pero ella, modo cabezona on, arrastra la hamaca hasta el centro del salón y se sube para darle caña a la sillita de marras. Y mamá, en modo veráselhostiónquetellevasperoyateheavisado, deja que experimente los peligros de su cabezonería, pensando que seguramente se lleve un chichón, no más.

Y descubro que de chichón nada, que se las apaña para bloquearse los brazos, volcar a cámara lenta y caer de boca (hamaca incorporada) clavándose el tete. Y yo con un tembleque de ver que la sangre no cesa, que parece que medio se ha arrancado los paletos y los de abajo casi han atravesado el labio entero, #sentimientodeculpainfinito, sin coche, con Nora pegada a mi pierna, y la sangre no cesa. Intento pensar “la boca es muy escandalosa”, pero la sangre, a pesar del agua, el algodón, los enjuagues y los mimos, no cesa. Tampoco el llanto agudo.

Al final vinieron mis suegros a por nosotras y derechas a urgencias, parece que quedó en un susto, pero yo los paletos no se los veo igual que antes, me da la sensación de que se le subieron para arriba un poco, va volviendo a comer cosas un poco duras, pero la manzana a bocado limpio no puede, ahora le duele.

Derretirme de amor y matarme a sustos es lo que hace la bichillo esta. Su hermana la odiadora, Nora no la puede dejar en paz ni un segundo, porque ella es así, de estar muy encima y a Vera le encanta y lo odia a partes iguales, porque ella es muy de “amibolismo” y no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, que le quiten cosas o que la molesten cuando está concentrada en un descubrimiento.

Vera es chiquitilla, percentil 15 de altura y 25 de peso, pero es muy grande. Es tan independiente que cuando pide brazos tienes gantas de cogerla, reclama su espacio con mucha mala hostia y te derrite de amor con sus besos y sus abrazos. Siempre sonríe y baila. Baila cuando algo le gusta, cuando está contenta, cuando ha descubierto cómo se abre alguna caja o cajón prohibido, baila con música y sin ella, baila cuando canta Nora y cuando la grita. Baila y sonríe a todas horas.

Vera ya va teniendo su propio vocabulario:

Naní: Nariz

Mamá, Papá, Nona, Bella (Vera)

Uno, tiene muy clara su edad

Caca…está claro, no? Todo es caca.

Mien: Bien

Ocos (ojos)

Boca

Ikommmmm (cuando algo comestible le gusta)

Papel… con la delicia que supone este material para ella, ¡cómo no iba a saber decirlo!

Y finalmente, cuando salta casi simple dice TES!!! (tres)

Y lo último que añadiré es que le encanta bañarse, beberse el agua de la bañera, levantarse para hacer pipí en el agua y ver como cae (Nora se muere del asco y se sale del agua) y el agua la relaja tanto, tanto, tanto… Que ya he perdido la cuenta de la de veces que se me ha cagado dentro. Reconozco que aunque me muero del asco y Nora también (grita aterrorizada intentando apartar los chiricillos de ella), siempre nos partimos de risa cuando se pone de pie y señala un zurullito sonriente y diciendo “cacaaaaa”.

Vera

Es un bicho, pero me tiene loca, a mí y a todo el que la conoce. Y hasta aquí el repaso a Vera que la tenía olvidadita. Sé que esta época es de las peores por el tema de conocerlo todo a través de la boca, los desafíos a sus límites, los descubrimientos y todas esas cosas, pero lo disfruto mucho, muchísimo. Ya descansaré el año que viene… o no.

Que tengáis un finde genial. Besitos 🙂

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