Habita

Hace un par de semanas terminamos de preparar la habitación de las pitufas, Nora ya llevaba tiempo durmiendo en esa habitación, el siguiente paso era pasar a Vera a la cama, quizá es un poco pronto, pero pensé en probar, lo peor que podía pasar era volver a traerla, así que “no problem”. Últimamente hablaba mucho por las noches y yo no pegaba ojo. Entre las charlas de papi y las de Motorita no había quien pegara ojo.

Desde Nora el tema del sueño es básicamente una resignación, sé que cuando tengan 14 años todos dormiremos del tirón. Vera ha sido muy fácil en ese aspecto, desde que salió de mi sobaco (los dos primeros meses) haciendo la croqueta a su cuna (pegada a mi lado), siempre ha reclamado su propio espacio para dormir y a su hora lo pedía y yo siempre me he quedado a su lado, más por mí que por ella, porque le da igual quedarse sola (¡cómo pueden ser tan diferentes!).

Decidimos que iban a compartir habitación hasta que nos pidan su espacio y como más de un día amanecemos todos en nuestra cama, pues no pensamos que fuera contraproducente. Las dos están contentísimas compartiendo habitación, lo único malo es que  Vera ya intenta subir a la parte de arriba…Hay días que cada una amanece en su cama, otros que aparecen las dos abajo y otros que amanecemos juntos en nuestra cama. Sin problema, en casa nos dejamos llevar, hay veces que yo me voy a la cama de invitados y luego vuelvo a la familiar, porque mis hernias discales se quejan, pero vamos, que papi duerme encantado de la vida arrollado por sus pitufas, ya está acostumbrado.

Con las dos todavía no he conseguido levantarme para ir a por la cámara...
Con las dos todavía no he conseguido levantarme para ir a por la cámara…

Y yo pensé, o mal-pensé que tendría que dormir muchos días en la cama con Vera, pero no, desde el primer día están encantadas de la vida de compartir habitación. Se dan las buenas noches y cada una a su cama. Podemos leer el cuento las tres juntas, el día que papi llega a tiempo leen con él, las acompaño a la vez, hay veces que amanecen muy pronto y se quedan en la habitación jugando un rato y hay otras que se despiertan la una a la otra demasiado pronto…pero no todo podía ser perfecto.

La cuna la hemos reciclado y la hemos convertido en un estupendo sofá para leer, jugar o lo que sea y que a Nora le chifla. Viendo el paso tan bueno que hemos dado, Nora la siete más suya y se siente equipo, los celos han ido a mejor, cuando viene a dormir hay veces que se la trae (la despierta, le da la mano y vienen juntas a la cama) para que no se quede sola :), me alegro infinitamente de haberlas pasado a la misma habitación.

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En conclusión, he recuperado mi mesilla y me puedo meter a la cama por mi sitio y no por los pies (vaaale, reconozco que me ha dado pena y que me encantaba alargar el brazo y poder acariciar a la pelotilla, pero Nora está feliz y eso me vale), Nora se siente mejor y seguimos durmiendo muchos días juntos. Vamos creciendo y aprendiendo como familia. Sin olvidar lo fácil que me resulta ahora limpiar…cuando lo hago 😉 .

Besitos 🙂

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