verde

Estos días en los que estaba más de bajón que Look Skywalker cuando se enteró de que el malo era su papi, he decidido volver a trabajar día a día por recuperar mi esencia, recordarme todos los días algo que me guste de mí, reservarme media horita única y exclusivamente para respirar, escuchar en el silencio y recargar pilas. Volver a comprarme una vida y que no todo gire en torno al mundo mami.

Lo primero, recordarme que nadie tiene la culpa de mi estado de ánimo excepto yo. Que la casa puede esperar, pero si simplifico es más fácil sentir armonía día a día, delegar y hacer consciente a marido que pensar en comidas sanas y equilibradas diferentes todos los días tiene su aquel, así que va a tener que hacerse cargo de dos a la semana.

He decidido dejar de sentirme culpable por los sentimientos de Nora por ser mayor, porque la pequeña también lleva su parte jodida. Es independiente y va a su bola, ¡nos ha jodido! Si desde que nació la mayoría de la gente no la hace ni puto caso para que Nora no se sienta desplazada, cada vez que coge cualquier cosa su hermana mayor se la quita, si nadie puede jugar con ella sin que venga una rubia celosona a marcar territorio. Es ley de vida y no está en mi mano (todo el peso, algo sí).

También suprimo el sentimiento de culpa por querer tener más tiempo para mí y necesitar descansar de vez en cuando, o que no me apetezca jugar tres horas seguidas al pajarito inglés o hacer un sandwich de emergencia porque no he planeado las comidas.

Me libero de los problemas de los demás, que no son míos ni falta que me hacen, no quiero ser muleta de nadie, ni flotador, ni nada que se le parezca. Yo soy yo y mis circunstancias. Must remember I am not a hero! Fallo, digo burradas sin pensarlo y, a veces, soy demasiado sincera. Vale que soy mamá de dos, pero todavía tengo 28 y parte de la inconsciencia que ello conlleva.

Me río, sonrío y vivo feliz porque me sale del milindringui y sacabó. No soy la madre perfecta y lo siento mucho por mis hijas, de verdad, intento hacerlo lo mejor que puedo y me encantaría no gritar, no enfadarme cuando tiran la leche o mi café al suelo, pero lo hago porque estoy cansada de limpiar y aunque a algunas les parezca mal que les haga limpiar lo que han tirado, necesito que atisben el trabajo que conlleva el mantener la casa habitable. Y sí, esta mañana Vera me ha tirado el café y lo ha limpiado (yo le he traído papel de cocina y ha aplaudido cuando ha terminado). Gajes de ser la pequeña.

Soy consciente de que tengo que hablar mejor, que digo muchas palabrotas y a veces a Nora se le escapa un “estoy hasta los huevos”, que hace que me recononcoma por dentro y trabajaré en ello. También digo que con dos se me hace más difícil parar a pensar lo que digo, piano, piano.

Y dicho esto, comienzo un nuevo ciclo de mi vida con la sonrisa puesta. Ya he empezado a estudiar y me sienta de maravilla, vuelvo a sentirme bien, sentir que hago algo por mi y por mejorar, me gusta mucho la sensación de cuidar mi cabeza y hacer algo que lleva mucho tiempo rondándome la cabeza. Y es que me da la sensación de que para mí la primavera es un volver a florecer con la naturaleza. Sonreír porque sí, no mascar las cosas demasiado, seguir para adelante sin lastres, con las cosas que importan de verdad.

A ver qué tal se nos dan estas vacaciones, mañana comienzan diez días de descanso de horarios e intensidad churumberil. Nos quedamos conociendo la provincia de nuestra ciudad. Que no os llueva, que esquiéis mucho, os pongáis morenos y disfrutéis de los pasos, según vuestros planes 🙂 Papi y nosotras nos vamos de aventuras alcarreñas. Bon Voyage! Besitos:)

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