Mi chica mayor
Mi chica mayor

Hace tiempo que no escribo sobre la Rubia. Hemos tenido un bache y nos hemos vuelto a enamorar. Quizá sea que me he liberado de muchas sombras y la miro con otros ojos. He dejado de comparar, de sentirme culpable y me he dejado llevar un poco. Sigue necesitando mucha atención, que jueguen con ella, pero se va dando cuenta de que todos necesitamos espacio, de que no nos gusta jugar a que nos castigue todo el día (en casa no castigamos) y empieza a respetar a los demás.

Es incansable, puede jugar tres horas seguidas al pajarito inglés, escondite, pilla-pilla, a bailar, cantar, hacer shows, tirarse por el sofá, escalar su cama (para qué utilizar las escaleras). He empezado a darle bola, se prepara el desayuno, hace su cama, se viste sola,  ella es quien enjabona el cuerpo a Vera, la entretiene mientras yo hago la comida o recojo, recoge su habitación de juegos… En cuanto le he dado responsabilidades que ella misma demandaba ha crecido. Ha dejado de querer ser un bebé como Vera y está disfrutando de ser mi niña mayor, de quedarse despierta un poquito más que Vera, de leer conmigo, de hablarme mientras ponemos la mesa, comemos, vamos al cole… en general hablar sin parar 🙂

Sigue inventándose palabras. Un día me preguntó: ¿Por qué las cosas se llaman como se llaman? Y yo le conté que en algún momento a alguien se le ocurrió llamarlo de esa manera y los demás siguieron llamando al objeto en cuestión igual, el ejemplo fue el tenedor (de tener 🙂 ) y ha sido graciosísimo ver cómo va poniendo nombres a las cosas o a los sentimientos. Cuando le preguntas ¿por qué lo llamas así? Ella dice: “Porque no sabía como se llamaba y le he puesto nombre, como el pionero” (pusimos ese nombre al que llama primero a las cosas por un nombre).

Ahora ya entiende muchas cosas, desde que su padre se hizo el tatuaje ella hacía como que se curaba uno suyo, pero vio el último que me hice. Vinieron cuando ya estaba acabando y desde entonces se ha montado un estudio y me parto viendo como dibuja, pone vaselina y luego pone papel transparente en los brazos y piernas de los muñecos.

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Juega muchísimo a que es profesora, antes se pasaba el día castigando, regañando y gritando. Se empeñaba en poner a Vera mirando a la pared porque había mordido a un muñeco (todo esto en su cabeza, Vera la pobre estaba a su bola) y decía que se la llevaba a la perrera por morder. Hay veces que da mal royo lo que les dicen en el cole… 😦 Ahí ya hablé con ella y parece que ha entendido que a Vera no le gusta jugar a que la castiguen, que con los muñecos no hay problema, pero no con Vera.

Con respecto a la ropa parece que hemos llegado a un acuerdo, ella elige entre las opciones que le da mamá… Era horrible discutir con ella cada cosa que se ponía. Y con el pelo lo mismo. Un día suelto (el que se lo lava), otro recogido (el que no). Grita menos, la noto mucho más madura, es más fácil de llevar. Es más agradable, contesta y se enfada menos. Antes de montar en cólera hablamos sobre lo que nos enfada y es más fácil no llegar a explotar.

La entiendo más, me pongo en su piel, la juzgo menos, nos queremos mejor y el día a día es mucho más armonioso que hace un mes. Parece como si el trabajo hecho hasta ahora empezase a dar frutos. A dos semanas de sus cuatro años me he vuelto a enamorar de mi Rubia. Me gusta mucho como es, sobre todo porque sé que eso que a mí me incomoda más, que me hace las cosas más difíciles, es lo que hará que en un futuro y frente a terceros, tenga un par de ovarios para perseguir sus sueños y conseguirlos.

Para despedir un par de esos palabros suyos:

Los flamelle: Grupo de cosas cuyo nombre es desconocido. A saber, raros como los flamencos.

Los tintaco: Del grupo de los tintónidos o derivados de la tinta.

El fromofel: Eso que a veces se mete mamá dentro del moño para que quede como un dónut.

Flimol: Una pastita, como plastilina, que utiliza mamá para hacer cosas en general… pendientes y esas cosas.

Ullitos: Plumas del pavo real, vaya usted a saber por qué.

Palaberal: Dícese del hogar de los pavos.

Veristrus: Su hermana en modo sabio. Cuando Vera se pone a hablar. Ejemplo: Veristrus, si dices “no” o “caca” una vez más me va a explotar la cabeza. Di, por ejemplo: luz. (Y Vera empieza a chillar Ludz, dula, ful… y ella se parte).

Madre mía, que en nada cumplimos cuatro! Feliz semana 🙂

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