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No sé ni cuántas veces lo he dicho: Vera me puede. Ese bebé tranquilo y curiosón que yo llevaba todo el día colgada del gustito que daba, esa cosina que empezó a andar con nueve meses, esa que dormía genial desde el día uno fuera de la barrigola… esa se ha ido transformando en una intrépida aventurera que acabará por provocarme un infarto.

Los dos cumpleaños que Nora ha tenido en septiembre han sido de traca. El primero fue en un Burriquín. En este no acabé con sobaqueras… sino chorreando adrenalina. La tía acabó corriendo con niños de hasta seis años, escalando, lanzándose, llorando de vez en cuando por algún golpe y volviendo las tuberías plásticas del demonio. A Thor pongo por testigo que no vuelve a uno de esos hasta los treinta!

El segundo… Hay el segundo. En un recinto comunitario y con un coro de mamás llamándome exagerada por vigilarla cada segundo, acabé pegándome el carrerón padre hacia mi pequeña polluela que se columpiaba sobre su redonda barriga sobre una barandilla de metal a dos metros y medio del suelo, mientras saludaba feliz a las acojonadas madres, que venían el galletón inminente. Yo corría mientras le gritaba a Nora que se acercase (estaba más cerca que yo) a socorrer a su inconsciente hermana. Cuando llegué, cuatro segundos después, bajaba feliz y despreocupada gritando “¡Mía mamá!¡Ha fugado ahí!”(¡Mamá!¡ He jugado ahí!).

Y como una imagen vale más que mil palabras…

Evolución de #M
Evolución de Motorira. #Motoritainaction

Sus juegos favoritos siempre tienen que ver con las alturas, acrobacias… Vamos, que es mi dieta y gimnasio particular. El otro día su cuidadora de la guarde me preguntó que cómo le aguanto el ritmo…que no para quieta. Mi respuesta: Como buenamente puedo.

Su juego favorito
Su juego favorito

Eso sí, da unos abrazos que regeneran, unos besos quitapenas que te ponen de buen día, y unos “Mamá, te quiero” que hacen que me derrita y que todas esas trastadas se conviertan en los acontecimientos más divertidos del mundo. Que no lo son en el momento, en ese momento soy madre aterrorizada, pero luego son unos recuerdos con los que te partes de risa. Y esa lengua de trapo… qué queja voy a tener, si me tiene enamorada… agotada, pero enamorada.

Eso sí, me lo tomo como justicia divina, yo no dormí bien en tres años… !Toma Nora! Y era una pequeña suicida… ¡Toma Vera! Así que conmigo se cumple el dicho… De casta le viene al galgo

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Mamá haciendo el canelo en el parque… Menos mal que tengo la espalda mal…

Que tengáis una semana maravillosa. Besitos 🙂

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