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Leyendo el post de hoy de Bea (Tigriteando), en el que por enésima vez se justifica (otras veces por Facebook) veo que la sombra de la culpa amarga un poquito a algunas mamás.

Parto de la base de que las personas tienen la necesidad de compararse a los demás y si hay algún poso de culpabilidad, la responsabilidad de su sensación recae en otro… ¿Pero qué invento es este? A mí me ha pasado, en mis ya casi cinco años por el mundo blogueril creo que me ha pasado de todo. Desde un linchamiento por equivocación garrafal en mis comienzos y a la desesperada (habría sido mucho más útil que una persona empática me remitiera a textos que me ayudasen a ver la luz, en vez de insultarme), hasta llamarme rastafari por llevar a mi bebita de un mes pegadita a mí con un fular (cosas que sobrepasan mi entendimiento). Desde pedirme consejo, darme las gracias o compartir conmigo algo que me ayudaba a criticarme por supuestamente creerme mejor y llamarme perroflauta o chula.

Y es que, queridas amigas, nos gusta el sentimiento de culpa y el drama una barbaridad. Esto es como todo, Teta-Bibe, casa-curro, casados-arrejuntados, peras-manzanas … La vida está llena de elecciones, cada uno en su vida tiene motivos, pensamientos e influencias que le llevan a escoger. A veces te encantaría tomar un camino pero por motivos económicos, circunstanciales y demás, uno se tiene que adaptar a lo que hay. Y no por ello ha de hacer sentir mal al que tiene la posibilidad de vivenciar lo que a tí te gustaría.

Parece, parece, parece. Yo disfruto enormemente con la belleza de algunos blogs, con el positivismo de las entradas, con la alegría de quien lo escribe. Y no se me pasa por la cabeza pensar: Mira la hija puta esta, qué suerte tiene de que todo le salga bonito y de maravilla, que las niñas divinas se lo pasen pipa y estén en su casa… voy a escribirla para que no vaya restregando su felicidad. No sé. Dentro de casa cada uno tiene lo suyo y en un blog uno muestra lo que quiere. Obviamente si la intencionalidad de ese blog es dar ideas, hablar sobre un método y enseñar materiales y cosas así… no va a hablar sobre las peleas con su maromo o las veces que llora por estrés.

A mí Tigriteando o Para mi peque con amor, son blogs que me inspiran y que cuando tengo una época mala en nuestra mapaternidad, me hacen buscar respuestas, soluciones y reconciliarme con mis sombras para intentar cambiar nuestro día a día. Me dan ideas y me hacen superar los handicaps que puedo tener a día de hoy (como el dolor) para hacer cosas con mis niñas.

O Armando Bastida de Bebés y más, que tiene que ser un padre de la leche y claro, uno siente una pequeña inseguridad ante personas con las cosas tan clarísimas y que parece que tienen su camino megaclaro. Pero no por eso otro va a ser peor padre. No sé si mi intención queda clara.

La comparación (y la envidia mala) es absurda, inútil y frustra. Abraza tus sombras, libérate de la culpa e intenta disfrutar de tu maternidad sin compararte. Porque ya eres la mejor madre para tu hijo, a veces hay que parar, porque uno es humano y las situaciones saturan, y sueltas sapos y culebras o lloras, reinicias y todo cambia. La maternidad ya es bastante complicada como para ir tirando caquitas a las demás.

Que prime el buen royo y sigan surgiendo blogs tan buenos y que dan buenas vibras e ideas. Plis! Y hasta aquí mi reflexión coñazo del mes 😉  Feliz Miércoles. 🙂 ¡Besitos!

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