cartaanora

Hoy quiero escribirte directamente a ti. Desde antes de nacer tu, empecé a leer sobre cosas con respecto a la crianza, la verdad es que estaba un poco perdida, no tenía mamás en mi grupo de amigas cercanas, la única mamá de mi edad la tenía cruzando el charco y estaba absolutamente perdida. Con 24 años tenía más información sobre los lugares de moda en Malasaña que sobre maternidad. Mi inexperiencia me daba miedo y el camino fue lento al principio.

La cagué en varias ocasiones y te pido perdón por ello, pero lo arreglamos y seguimos adelante. No es fácil hacerlo, siempre resuena eso de “alta demanda” cuando se habla de ti. Yo utilizo más el adjetivo “agotador”, como cualquier otro niño, pero hablemos de ti, que eres la que importa. Cuando éramos tu y yo, era más llevadero. Ahora que sois dos, a veces te encanta y otras desearías volver a ser tu sola y es realmente duro, a veces me pregunto si lo estoy haciendo bien. Ayer tuvimos otro episodio, estoy aprendiendo a lidiar con tu genio de manera respetuosa. Tienes mucha rabia dentro y yo muero de pena al ver el dolor de tu expresión cuando estamos en medio de una “rabieta”.

Sé que no es fácil ser hermana mayor y mira tu por donde es mi hermana mayor mi luz en este camino, la que me recuerda que es un camino largo, doloroso y cansado, con un lado bueno resplandeciente, un camino muy duro que tiene su recompensa. Hay muchas cosas que se me escapan, sé que mis juicios, aunque sean positivos, no te vienen bien, lo voy controlando. Yo hablo con ella, porque mi mayor preocupación es ver como eres un sol con el resto del mundo y las sombras te las traes a casa. Ahora sé que es porque en casa te sientes libre y acogida emocionalmente para liberarte. Pero reconozco que es muy duro.

Las dos lloramos mucho al final. He aprendido que te tengo que contener, ser tu cuenco físico y emocional para evitar que te hagas daño y te tengo que describir la situación para que sepas por qué lo hago. En el esfuerzo de liberarte vas a soltar toda esa rabia que tienes cuando se te pone un límite. Cielo, va a ser un camino largo, pero lo recorreremos juntas, sin cachetes que te bloqueen emociones, sin amenazas. Al final veremos la recompensa, utilizaré mi cabeza para imaginar situaciones que liberen mi frustración, pero en la realidad te vas a encontrar con los brazos de tus padres para dar cabida a tus sombras y liberarlas y con ellas las mías.

Cometeré errores cada día, pero al final es de lo que aprendemos, te acompañaré en este camino de aprender a utilizar tu libertad sin dañar la de los demás. Seré firme las veces que haga falta para que al final, cuando sepas utilizarla, sientas de verdad que eres libre de juicios y te sientas realmente libre de decidir y sentir.

Por encima de todo está el amor que nació contigo, aunque me costó aprender a tenerlo, aunque me enfrenta a mis sombras y prejuicios, también me está liberando y ayudándome a sanar. No es un camino fácil, no es un camino corto, pero al final nos quedará ese amor infinito que nos profesamos la una a la otra.

Te quiero Nora.

Mamá

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