Buscar

Una vida con banda sonora, dos nuevas escalas, una familia con cuatro notas. La vida es Rock y mola más cuando eres madre.

Etiqueta

mi espalda

Volver a empezar. Puesta a punto

Chuches

¡Hola! ¿Cómo van esos comienzos de curso? Nosotras ya hemos comenzado la temporada de los mocos… ¡Bieeeen! Los echábamos de menos (léase con ironía). ¿Puesta a punto? Sí, ya os conté que todos los dolores que tenía venían del sacro. La rehabilitación iba muy lenta, este verano fueron a más, volví a los analgésicos y antiinflamatorios. A eso le sumamos que llevo dos años con cagalera, dolores de estómago y de bajo vientre… era una catarsis de dolor cada día que fue agriándome cada vez más.

Lo de la tripa me llevan diciendo los médicos que sería estrés, cansancio, gastroenteritis, algún virus… hasta que fui a la estomatóloga y le pedí, porrrr favorrrrr, una gastroscopia o algo, porque no es normal lo que me estaba pasando y tomar tanta pastilla algo tenía que estar dañando. El huevo que me notaba al lado de la cadera y que me mataba por las noches no era una hernia, ni nada que se viese en ecografías.

Así que con una ristra de volantes para diferentes pruebas y hora para una osteópata a la que ahora adoro por encima de todas las cosas, comenzó mi periplo de puesta a punto. Fui el lunes pasado a mi cita con Marian… me alineó entera y me sacó la cabeza del fémur que estaba empotrada en la cadera y era el huevo que yo notaba. Efectivamente tengo un descuadre sacroiliaco que me está arreglando. Y llevo desde ese día sin tomar una pastilla, porque ya no tengo dolores… es lo más maravilloso que me ha pasado.

Espalda, cuello, cadera, brazos, piernas… todo en su sitio. Sigo teniendo alguna molestia, porque la lesión no se cura de la noche a la mañana, pero se lleva bien sin necesidad de pastillas gracias a unas pautas posturales que me dio. La salud es taaaan importante.

POses idiotas

Al día siguiente fui a Madrid a la gastro (nerviosilla porque nunca antes me habían sedado). Pero fue muy bien, dije unas cuantas jilipolleces al despertarme de las que Marido ha estado riéndose desde entonces y salí de allí con un nombre para mi dolor de tripa: Gastritis Crónica Antral. Ahora estoy esperando los resultados de las biopsias para saber si es por una bacteria o es celiaquía. De momento nada de gluten…

Espero, por Thor, que sea la bacteria, porque esto de no comer gluten me mata. Ahora estoy estudiando todo lo que puedo sobre nutrición y además me he comprado algún libro por recomendación (el de Patricia Pérez está genial) que está resultando una maravilla. Tengo más energía, mejor humor, duermo bien y no tengo dolores de tripa ni diarrea. ¡Qué importante es la salud!

Todos estos cambios han repercutido de forma asombrosa en casa. Más paciencia, más energía, más órden… hay más armonía. Nora y Vera siguen con su relación de hermanas, a veces se adoran, al rato se pelean, se persiguen, se ríen… pero hay un cambio en el número de conflictos y en la forma de solucionar los problemas y se ríen mucho más. De hecho Nora me dice esta mañana: mamá, otra vez vuelves a sonreír siempre. ¡Qué importante es la salud!

A ver, que no es todo color de rosa. Con todo el respeto y el amor del mundo, cuando una niña de cinco años se pone modogilipollitasOn es insufrible, esto es así para mi y para el Dali Lama. Cuando una niña de dos años se pone en modo estoesasípormiscojonesysinoprendofuegoalacasa on… a veces te entra un nosequéquequéséyo que le darías una toba soltando un “ahora vas a llorar, pero con motivo”, esos pensamientos grabados en ti y de los que huyes e intentas superar cada vez que piensas que tus fieras “se te han ido de las manos”.

Porque cuando se juntan esas dos situaciones varias veces al día… harías un EvaNasarre sin ningún tipo de remordimiento (repetid conmigo: en la fantasía todo vale, es nuestra vía de escape), esto va por ti y lo sabes ;). Pero como eres una madre consciente, empática y respetuosa,  a veces lloras, algunas veces consigues llevar la situación y otras buscas la forma de conseguir marihuana, a ver si la mujer esa de los tres hijos tiene razón (es coña… leed esto con ironía).

little band

No es fácil ser madre/padre, no se puede ser 24 horas al día empático, esto es así (y si lo consigues, deja de drogarte). Pero reconozco que desde que he solucionado mis problemas de salud (al menos las molestias), consigo hacerlo bastante mejor, estoy más contenta, relativizo mucho más, hablo mejor y soy más feliz. Y eso se nota en casa.

He ido compartiendo fotillos con las comidas y demás en Instagram. Estoy redescubriendo la cocina, no es fácil cambiarlo todo de la noche a la mañana, pero me encanta experimentar y notar el cambio en mi, vuelvo a sonreír por dentro 🙂 .

Seguiré compartiendo mis cambios, descubrimientos, mis bajonas, subidonas, experiencias, mis rayadas y todas esas cosas que compartía antes, pero quiero darle una vueltecilla al Blog. Organizarlo mejor, ponerlo bonito. Hacerlo más guay para los que os pasáis por aquí, para mi y mis doñapitopiturras (que Nora ya me pide que le lea cosas de cuando era pequeña y se parte… es taaaan bonito poder leerle las cosas tal y como eran en ese momento).

Intentaré empezar lo antes posible. De momento: que tengáis un finde genial… ¡Que mañana es Viernes! 🙂 Besitos

En el sacro está el secreto

sacro

A vueltas con mi señora espalda, que se merece que la trate de usted por la guerra que da la jodía, resulta que ayer una doctora dio con mi problema exacto: Mi sacro.

El sacro es el hueso triangular que empieza encima del culo, el final de la espalda, y de ahí parten todas las ferias dolorísticas de mis caderas. Ha sido como descubrir cómo se llama esa mamá del cole con la que llevas hablando tanto tiempo que ya te da palo preguntarle “¿cómo te llamas?”. Pues eso. Sabiendo el origen se acabaron las pastillas y comienza mi rehabilitación.

Efectivamente el yoga y los estiramientos mejoran mucho las molestias y es que el hueso en cuestión tiene unas ganas locas de volver a su sitio. Ya lo tenía un poco mal gracias al patinaje que practiqué desde los seis hasta los 15 años y las constantes caídas de culo. Luego con la pértiga tampoco es que le viniera muy bien, pero la maravilla que es el cuerpo infantil y adolescente no sacó a relucir mucho los dolores hasta que me quedé embarazada por primera vez.

Ahí muchas veces te queda tocado, la columna se mueve para adaptarse a esa postura sexy que nos caracteriza cuando estamos embarazadas. Y yo que le decía a papi: juraría que me he quedado sin culo después de tener a las nenas. A veces el sacro no vuelve por si solo a su sitio gracias a que las mamis nos sobrecargamos.

Y mis dos años de bulerías caderiles se deben a que durante el parto de Vera, a pelo y tumbada, mi pelvis se adaptó a poder parir tumbada (a parte del embarazo) y ahí se quedó el pobre hueso, mirando un poco a Parla. Cada doctor varón que me vió consideró normal todo y me han dicho en numerosas ocasiones que tengo la sobrecarga normal de una madre de dos niñas que se llevan poco.

Y viene una señora, a la que no tendré días en la vida para agradecerle, a decirme: “Sí, si normal es que se mueva, pero luego si las cosas no vuelven a su sitio habrá que arreglarlas. Con estos inventos masculinos de parir tumbadas pues luego nos pasa que nos pasamos el resto de la vida sufriendo lumbalgias y ciáticas que con ejercicio y estiramientos se soluciona, pero te tienen que decir que necesitas que tus huesos tienen que volver a su sitio.”

Así que se acaban las pastillas y las trocanteritis recurrentes. Si todavía hay alguna mamá con dolores de cadera y de espalda constantes… ¡miraros el sacro! Que igual por ahí van los tiros. Felicidad de haber encontrado la respuesta y saber que puedo volver a correr cuando termine de colocar mis huesos en su sitio.

Y como mañana es viernes, pues que tengáis un final de semana genial, disfrutad del fresquito que nos deja la lluvia y ¡a ser felices! Besitos 🙂

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑